Hay una constante que lleva desde prácticamente el nacimiento del cine como medio de entretenimiento dando guerra, tanto a los artistas tras el celuloide como a los espectadores frente a él: la prehistoria, los mundos perdidos, las criaturas antediluvianas, y en especial, los dinosaurios. Quizá sea porque las diversas ciencias que estudian el pasado de la Tierra y la vida antes de la aparición del ser humano rozaron un nivel de exposición mediática que rozaba lo circense cuando las primeras películas fueron exhibidas. Y cuando llegaron los personajes animados y las adaptaciones de novelas, la prehistoria no fue precisamente un tema tabú. Gertie el dinosaurio fue uno de los primeros personajes animados, y El Mundo Perdido de Arthur Conan Doyle gozó de una adaptación que en sus tiempos ya podría definirse como uno de los primeros blockbuster. Pasaron las décadas, y llegaron obras como King Kong, El Monstruo de Tiempos Remotos, Japón bajo el terror del Monstruo, El Valle de Gwangi, En Busca del Valle Encantado, Jurassic Park, Dinosaurio y muchas otras, que ofrecieron a cada generación historias y enfoques tan diversos como complementarios y reflejo de los tiempos que corrían durante sus respectivos estrenos.

Ya acabando 2017, concretamente en Septiembre, Octavio López Sanjuán publicó un libro al respecto: Cinezoico. Y no es como si fuera la primera vez que un autor patrio se encarga de hacer una crónica del recorrido de los dinosaurios en el cine, como ya hizo en su día Adolfo Blanco a principios de la década de los 90 con mi queridísimo Cinesaurios, libro gracias al cual descubrí que los dinosaurios formaban parte clave de otra de mis grandes aficiones: el cine y su evolución. Pero ojo, la existencia previa de obras similares no resta nada de valor a la que hoy nos ocupa: todo lo contrario. Cinezoico amplía en casi 25 años el recorrido histórico de los grandes saurios en pantalla con respecto a su predecesor, complementándolo y de paso aportando aún más datos de relevancia sobre los dinosaurios y las películas en las que aparecen a niveles artístico, histórico y científico que en su día pudieron pasar por alto o directamente desconocerse.

Desde los quebraderos de cabeza de Shoedsack, Cooper y O’Brien para sacar adelante King Kong, hasta la convulsa concepción de Jurassic World, pasando por la creación de la técnica Dynamation o el curiosamente amplio currículum del tiranosaurio de goma que creó el equipo de The Last Dinosaur, Cinezoico es una compra obligada para los aficionados al cine fantástico y a los dinosaurios como vehículo y motivo de las aventuras de ficción. Con el aval de una de las principales figuras de la paleontología en España, el gran Jose Luis Sanz, el recorrido en orden cronológico que realiza Octavio en las más de 280 páginas de las que dispone se centra en cada capítulo en una película distinta, desde su preproducción hasta su impacto posterior en la cultura popular o sus influencias (o incongruencias) científicas, sin obviar menciones a secuelas, spin offs y derivados similares de menor pero no nula importancia. Caray, si hace dos años me hubieran dicho que un libro sobre cine de dinosaurios dedicaría un capítulo entero a Prehisteria y sus secuelas, me habría reído en voz alta. Cómo cambian las cosas, ¿eh?

Yo ya tengo mi copia de Cinezoico. Y ya que se acercan las fechas navideñas, si conocéis a alguien interesado en el tema, o si directamente os interesa a vosotros, no dudéis en haceros con una. De edición cómoda de leer y lectura tremendamente amena tanto por la temática como por la buena mano y pasión del autor por ella, merece la pena desde la primera página hasta la última, ya sea para aprender nuevos datos sobre películas de nuestra infancia, como para descubrir algún clásico con el que reavivar o incluso amenizar (es un libro accesible incluso para peques de diez años) la misma.

A fin de cuentas, parte de la magia que rodea a estos animales es precisamente lo pequeños que nos hacen sentirnos.